jueves, 1 de marzo de 2012

domingo, 19 de febrero de 2012

Consolidar


Y he aquí que quise ser el cazador,
disparé mi corazón hacia el Cordero,
y he aquí, cuando iba en pleno vuelo,
que ví que era Dios el arco, y el Arquero.


domingo, 12 de febrero de 2012

Solidar



“Wer geboren werden will, muss eine Welt zerstören” 
(El que quiera nacer, debe destruir un mundo) 

Hermann Hesse                                


Lámina: Vladimir Kush



viernes, 3 de febrero de 2012

¡Tarde te amé!


¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y he aquí que Tú estabas dentro de mí y yo fuera,
y fuera te buscaba yo, y me arrojaba sobre esas hermosuras que Tú creaste.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me mantenían lejos de Ti aquellas cosas que, si no estuviesen en Ti, no existirían.
Me llamaste y gritaste, y venciste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y ahuyentaste mi ceguera;
exhalaste tu fragancia, la respiré y ahora suspiro por Ti;
te saboreé y ahora tengo hambre y sed de Ti;
me tocaste y me abrasé en el deseo de tu paz.
Cuando me haya unido a Ti con todo mi corazón,
ya no habrá para mí dolor ni aflicción
y viva será mi vida, toda llena de Ti.
Ahora bien, puesto que Tú haces ligero a quien está lleno de Ti,
yo, que no estoy lleno de Ti, soy de peso para mí mismo.
Dentro de mí contrastan deplorables alegrías y felices angustias;
no sé de qué parte esté la victoria.
Ten piedad de mí, oh Señor.
En lo más íntimo de mí las tristezas del mal contrastan con las alegrías del bien;
y no sé de qué parte esté la victoria.
Ten compasión de mí, oh Señor.
Yo no escondo mis llagas.
Tú eres el médico, yo soy el enfermo;
Tú misericordioso, yo miserable…
Toda mi esperanza está en tu gran misericordia.
Dona, por tanto, lo que me ordenas…
¡Oh, Amor que siempre ardes y nunca te consumes,
oh Caridad, oh Dios mío, inflámame!



 San Agustín, Confesiones, X, 27-29

sábado, 5 de noviembre de 2011

Al amanecer, oraban así

      

Amón-Ra, Padre de todo lo que existe,
Tú que haces posible la vida de todos los seres,
ilumina mi corazón, para que también él
pueda hacer como Tú.


       Los egipcios volvían sus ojos al oriente cada día, abrían sus manos y decían así. Me parece una oración exquisita. Pedir un corazón iluminado y capaz de sustentar la Vida. Un corazón vivo, que responde al llamado de todos los seres, viviendo con todos y para todos, y a través del que puede manifestarse la verdad, la bondad y la belleza de la luz...
      



El hermano Sol


...Y una evocadora música aquí

sábado, 29 de octubre de 2011

domingo, 23 de octubre de 2011

Héroes de Fukushima, in memoriam









此道や行人なしに秋のくれ
 ·
松尾芭蕉

(Kono michi ya yuku hito nashi ni aki no kure)


Este camino
ya nadie lo recorre,
salvo el ocaso.
·
Matsuo Bashô